Todos somos conductores: la clave oculta para cambiar a Venezuela
El mural que desafía nuestra mirada
En plena autopista Francisco Fajardo, frente a la puerta norte de la Ciudad Universitaria, se extiende un mural imponente: 165 metros de arte que confrontan a todo venezolano con una verdad incómoda. Es Conductores de Venezuela, creación del maestro Pedro León Zapata, y no es solo una escena de tránsito; es un espejo de nuestra realidad.
¿Esperamos un conductor sin darnos cuenta que ya lo somos?
Entre autos y peatones, figuras históricas como Simón Bolívar y Teresa de la Parra caminan junto a ciudadanos anónimos. Pero la pregunta que plantea es profunda: ¿y si todos somos conductores no solo en las calles, sino del rumbo del país? Zapata lo dijo claro: debemos tomar las riendas de nuestro destino, igual que manejamos nuestros autos.
Venezuela hoy: 27 años sin dirección clara
Después de casi tres décadas de crisis que han golpeado derechos, dignidad y esperanza, la tensión nacional crece. La ansiedad es palpable cada vez que se consultan noticias o se conversan en redes y grupos familiares. Muchos esperan señales externas, mientras la realidad exige que dejemos de ser pasajeros y asumamos el control.
El país pide acción sin demora
- Las madres claman por los presos políticos.
- Los estudiantes protestan por un futuro que no ven.
- El sistema de salud colapsa y los servicios fallan.
- Los trabajadores y jubilados enfrentan una economía sin rumbo.
La pregunta no es si debe haber cambio, sino quién va a tomar el volante. La respuesta: todos y cada uno de nosotros.
Movilización desde todos los frentes
Los estudiantes de la UCV han salido en defensa de los presos políticos. Líderes religiosos abogan por formas de aliviar el dolor colectivo. Políticos vuelven a la luz, mientras exiliados se organizan para hacer sentir su voz desde el extranjero. Médicos, abogados, maestros, obreros… Cada sector tiene un papel crucial. La obligación de actuar, de proponer y de romper el silencio es de todos.
Celebrar cada paso hacia la libertad, cada gesto político auténtico y cada voz que denuncia es avanzar hacia ese destino que todos anhelamos.
Un destino compartido que requiere acción colectiva
Venezuela no puede seguir naufragando sin rumbo. La crisis es política y su solución también debe serlo: gestionar recursos, reconstruir relaciones y priorizar a la gente. El volante no puede estar en manos de uno solo, sino en las de todos los conductores de esta nación.
¿Estamos preparados para dejar de esperar y empezar a conducir?