La guerra en Irán ya está quemando bolsillos en todo el planeta
Desde que Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán el 28 de febrero, no pasó mucho para que los precios de la gasolina, el diésel y la electricidad se dispararan.
El cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo y gas mundial, desató una crisis energética que ningún gobierno esperaba hace un mes. El director de la Agencia Internacional de Energía advirtió que enfrentamos «la mayor amenaza a la seguridad energética global de la historia».
¿Y qué hacen los gobiernos para evitar un colapso?
- Liberan reservas estratégicas récord: 400 millones de barriles están entrando al mercado.
- Estados Unidos levanta sanciones a petróleo ruso e iraní para paliar escasez.
- Algunos países asiáticos declaran emergencia nacional, recortan jornadas laborales y entregan subsidios para intentar contener el impacto.
Pero estas medidas son parches. El precio del petróleo Brent ronda los 110 dólares, casi un 50% más que antes del conflicto, y el gas natural europeo sube de igual forma. Esto golpea la inflación global y dispara costos en transporte y producción agrícola.
Asia: ejemplos de urgencia y agotamiento
- Filipinas y Sri Lanka enfrentan aumentos superiores al 100% en combustibles y han implementado estados de emergencia y racionamientos.
- Corea del Sur y Japón aumentan la producción con carbón y nuclear, fijan topes a precios internos y liberan reservas.
- Países como Tailandia o Vietnam negocian compra de petróleo ruso y piden teletrabajo para reducir consumo.
Europa y EE.UU.: medidas insuficientes y tensiones en el mercado
- España y Portugal aplican recortes de impuestos y ayudas directas para mitigar costos.
- Alemania pone límites a la especulación en gasolineras y evita volver al gas ruso.
- Hungría demanda a la UE que levante sanciones a Rusia para controlar precios.
- Estados Unidos habla de temporalidad, libera reservas y facilita permisos para aumentar su producción, mientras mantiene en vilo el mercado.
América Latina: pocas soluciones para un daño creciente
- Brasil elimina impuestos y refuerza fiscalización para evitar abusos, pero subsidia solo a sectores específicos.
- México fija precios máximos y aumenta subsidios, pero sigue afectado por la necesidad de importar gasolina.
- Colombia evalúa subir precios internos pese a la crisis, en plena campaña presidencial, poniendo en riesgo la estabilidad social.
- Argentina, Ecuador y Bolivia mantienen políticas que aumentan la vulnerabilidad: eliminan subsidios sin ofrecer alternativas claras.
- Chile sufre su mayor alza en combustibles desde los 70, con protestas masivas, mientras el gobierno limita las compensaciones y modifica mecanismos de estabilización de precios.
La cruda realidad: Los gobiernos concentran esfuerzos en paliativos temporales y subsidios parciales, sin atacar la raíz del problema: la vulnerabilidad energética y la dependencia de mercados volátiles. Esta falta de estrategia clara amenaza con profundizar la inflación, encarecer la vida cotidiana y poner en jaque la estabilidad económica.
¿Estamos viendo solo el principio de un aumento estructural que cambiará el acceso a la energía para siempre?