El oscuro pacto chavista con Cuba que Washington ahora avala
La cara oculta del «tutelaje» de EE.UU. en Venezuela
Desde 1829, Simón Bolívar alertaba: Estados Unidos bajo la «Doctrina Monroe» se inmiscuyó en América con consecuencias que aún pagamos. Ese «América para los americanos» rápidamente se convirtió en «América como patio trasero» de la hegemonía estadounidense, que pasó por encima de regímenes democráticos y dictaduras sin importar la legalidad o la soberanía.
Desde entonces, Venezuela —rico crisol petrolero— ha servido de escenario para intereses externos y corrupción interna. Generaciones crecieron identificándose con narrativas que plagaron su cultura de influencia extranjera, sin cuestionar la dependencia.
Pero lo grave no termina ahí: un informe reciente del Miranda Center for Democracy, presentado en la Universidad Internacional de Florida, evidencia un pacto impensable. Entre 1999 y 2026, el chavismo transfirió petróleo por 64 millones de dólares a Cuba. ¿El precio? Entrenamiento en métodos represivos para cuerpos militares, policiales y milicianos venezolanos.
- Espionaje.
- Detenciones arbitrarias.
- Torturas.
- Desapariciones forzosas.
- Falsos suicidios.
Estos son los mismos grupos que ahora, bajo supervisión estadounidense, deberían garantizar la «transición democrática» en Venezuela. Una paradoja peligrosa: el tutor original protege a los herederos de una maquinaria criminal, y las reformas siguen siendo meros simulacros sin Estado de derecho real.
¿Qué sucede cuando ni la ley ni las instituciones funcionan? El ciclo de impunidad se perpetúa y el país pierde opciones reales para la justicia.
¿Qué puede ocurrir?
La tarea es clara: la resistencia interna y externa debe unirse para romper esta cadena. Sin una reacción contundente, la «transición democrática» será una farsa sostenida por los mismos actores del desastre.
Esto no es solo una historia venezolana; es un aviso sobre cómo se manejan las verdaderas prioridades geopolíticas ignorando la seguridad y la libertad real de los pueblos.