Desaparecido en la frontera: El caso que el Estado no quiere resolver
Un joven se pierde en la frontera y nadie da respuestas
El 27 de marzo de 2022 a las 6:30 p.m., Yorman Josué Rondón Hernández envió su último mensaje desde Riohacha. Luego, desapareció sin dejar rastro. Viajó desde Villa del Rosario, Colombia, buscando oportunidades que su país le negó.
Lo que el relato oficial no dice
Ya pasaron cuatro años y la familia Rondón Hernández no sabe qué fue de Yorman. En el mismo barrio Turbay Ayala donde llevan casi una década, cerca de la frontera, recuerdan a este joven que parece haber caído en el olvido institucional.
Su padre, su madre y sus hermanos claman por una pista. Lo que para muchos es solo un dato más, para ellos es un agujero negro que revela la incapacidad o falta de interés de las autoridades en casos que involucran migrantes venezolanos.
Esto no es un caso aislado: ¿qué señales está enviando el Estado?
La desaparición de Yorman expone una realidad incómoda: la frontera se convierte en zona gris para las instituciones. La seguridad y la legalidad se diluyen en discursos mientras familias sufren sin respuestas claras.
Alrededor de una cancha, con globos y oraciones, los Rondón Hernández siguen esperando un regreso que las autoridades parecen condenar a la invisibilidad.
¿Qué sigue si este patrón persiste?
- Más familias atrapadas en una frontera sin garantías.
- Una crisis humanitaria ignorada que tensiona la seguridad nacional.
- Crece la impunidad en desapariciones y violencia contra migrantes.
- Colapso de la confianza institucional en zonas clave para la soberanía nacional.
La historia de Yorman es una advertencia. Cuando el Estado abandona su rol, las consecuencias se extienden más allá de una familia: impactan la seguridad, la legalidad y la estabilidad institucional. ¿Quién responde por los desaparecidos en la frontera?