TSJ advierte: retrasar juicios es negar justicia y quebrar derechos
Retrasar un juicio no es trámite, es violación a la justicia
El Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Penal, rompió el silencio sobre un problema que pocos quieren enfrentar: la dilación excesiva en juicios penales. No es un detalle técnico, es una flagrante violación a derechos fundamentales.
Un caso que expone la crisis jurídica
El juicio a Maryury Johana Jaimes Salcedo, condenada a 22 años y 6 meses por tráfico de drogas, reveló la verdad incómoda. Detenida en agosto de 2020 en Maracaibo, su proceso penal se extendió sin justificación hasta octubre de 2024. Una suspensión prolongada del debate oral durante 19 días hábiles superó el límite legal de 10 días, sin reiniciar el juicio obligatorio según el Código Procesal Penal.
¿Por qué esto cambia el panorama del sistema judicial?
La Sala Penal advirtió que esta demora no es un error menor: se traduce en «uncertidumbre jurídica» que deja al acusado en un limbo entre inocencia y culpabilidad, quebrando el principio constitucional del debido proceso y la tutela judicial efectiva.
Más grave aún, el Tribunal señala que esta falta de continuidad rompe el «hilo conductor» del juicio, transformando el poder judicial en un mecanismo que niega justicia en lugar de garantizarla. La sentencia condenatoria fue anulada y el proceso deberá reiniciarse desde cero.
¿Qué viene ahora?
- Este pronunciamiento sienta un precedente para exigir procesos rápidos y transparentes.
- Frena prácticas que prolongan deliberadamente procesos para erosionar garantías legales.
- Deja claro que la Justicia no puede convertirse en herramienta dilatoria que socava la legalidad y los derechos.
Cuando el retraso se normaliza, no solo se violan normas: se destruye la confianza en las instituciones que deben protegernos. El TSJ envía un mensaje firme: el tiempo es justicia, y negarlo es denegarla.