Venezuela: El tercer mayor consumidor mundial de pasta en medio de crisis
Venezuela sube al podio mundial en consumo de pasta
En pleno contexto de dificultades económicas, Venezuela se posiciona como el tercer mayor consumidor mundial de pasta, solo detrás de Italia y Túnez. Según la Organización Internacional de la Pasta, cada venezolano consume 12,2 kilos anuales, una cifra que revela una fuerte dependencia al trigo y a los carbohidratos.
¿Qué está pasando?
La producción local de pastas creció un 51,6% en 2025, y el consumo de pan superó el 25%. Esto sucede pese a la ausencia de financiamiento bancario significativo. La industria, respaldada por más de 8.600 panaderías que generan 300.000 empleos directos, se ha convertido en la principal red de distribución alimentaria del país, cubriendo el 40% de la oferta nacional.
Un núcleo industrial estratégico
El estado Lara emerge como un centro clave para esta industria. Empresas como Capri y Pastas La Especial han invertido fuerte en tecnología y almacenamiento, asegurando la materia prima. Además, está en marcha una inversión asiática para un nuevo molino capaz de procesar 30.000 toneladas anuales, lo que fortalecerá una red de 14 molinos que dependen de insumos importados.
¿Por qué esto cambia el escenario?
El levantamiento de controles de precios y la adaptación de costos a la realidad de compra de los venezolanos han estabilizado la demanda en una economía marcada por la inflación. La industria no solo mantiene el mercado interno sino que amplía sus exportaciones, como en el caso de las galletas, un producto complementario en crecimiento.
¿Qué viene ahora?
- Refuerzo de la infraestructura productiva, con foco en automatización y capacidad real.
- Mayor participación de inversión extranjera en sectores estratégicos, desafiando la narrativa de aislamiento económico total.
- Una señal clara: el consumo y producción de alimentos básicos se mantienen firmes, mientras otros sectores están estancados o en caída.
Este fenómeno no es solo una cifra aislada. Refleja una economía que se reconfigura en medio de crisis, donde la gente prioriza necesidades reales y ciertas industrias se adaptan rápidamente a la nueva realidad. ¿Por qué otros sectores no logran replicar esta estabilidad? Esa es la pregunta que sigue pendiente.