Más de 400 educadores católicos se reúnen para desafiar la crisis educativa en Guayana

Educadores que desafían la sequía educativa en Guayana

En un momento crítico para la educación en Venezuela, más de 400 maestros de casi cien instituciones se reunieron para protagonizar un acto de fe y resistencia. La Pastoral Educativa de la Diócesis de Ciudad Guayana, junto a la AVEC y Fe y Alegría, convocaron un evento que se siente como un llamado urgente y esperanzador.

Unidos en un propósito vital

El anfiteatro de La Salle en San Félix se llenó de voces diversas: docentes de escuelas públicas, privadas, subvencionadas y hasta cuerpos de seguridad como la policía y bomberos, todos compartiendo una meta común: salvar la educación desde la acción y la esperanza.

«Florecer en la sequía»

Angel Tovar, presidente de la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), sorprendió con una metáfora que marcó el tono del encuentro. Comparó a los maestros que siguen en las aulas con el araguaney, el árbol nacional que solo florece en tiempos difíciles.

«Vivimos una sequía educativa, pero como el araguaney que florece en la adversidad, los docentes deben seguir adelante, construyendo esperanza con acciones concretas», afirmó, recordando que el silencio no es opción.

Unidad más allá de diferencias

Alba Montaño, presidenta seccional de AVEC en Guayana, destacó que el encuentro trascendió barreras institucionales. No solo participaron colegios religiosos, sino también congregaciones, centros Fe y Alegría y escuelas estatales.

«Estamos unidos por la educación de Venezuela», subrayó, dejando claro que la pasión por enseñar es más fuerte que cualquier frontera organizativa.

La educación como misión sagrada

Coincidiendo con la festividad de Santo Tomás de Aquino, el evento fue bendecido por monseñor Carlos Cabezas, obispo de Ciudad Guayana. Su mensaje recordó a todos que enseñar es un privilegio que implica una responsabilidad sagrada con los niños y jóvenes que construyen el país.

Aunque la participación fue limitada para no afectar el calendario escolar, el mensaje fue claro y fuerte: Venezuela necesita que sus maestros sigan floreciendo, incluso en la sequía.

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