Venezuela exporta 240 toneladas de café a EEUU y China: ¿recuperación real o espejismo?
240 toneladas de café venezolano parten a EEUU y China sin que se cuestionen las causas
Este jueves, 240 toneladas de café salieron simultáneamente desde los estados Lara y Portuguesa. 140 toneladas rumbo a Estados Unidos y 100 a China. Seis contenedores desde Lara y cinco desde Portuguesa, un récord que las autoridades celebran.
¿Qué significa esto realmente?
Según el ministro de Agricultura, Julio León Heredia, el primer trimestre del año muestra un acumulado superior a 4.000 toneladas exportadas. La proyección apunta a superar las 9.000 toneladas exportadas en 2025, esto significaría triplicar la cifra de 2024.
El gobierno celebra la “recuperación económica” y el “fortalecimiento” del sector café, señalando que 60.000 familias caficultoras trabajan 250.000 hectáreas cultivables en el país. Sin embargo, no se menciona que la producción nacional sigue limitada por problemas estructurales y falta de inversión, ni cómo afectarán las constantes políticas económicas al sector a largo plazo.
Lo que no te cuentan
- Crece la exportación, pero Venezuela sigue siendo un actor marginal frente a grandes productores sudamericanos, sin una estrategia clara para competir.
- El control estatal y mecanismos burocráticos en Emcoex podrían distorsionar la verdadera capacidad de producción y comercialización.
- Hay riesgos de que la aparente buena noticia oculte una concentración basada en pocas manos o intereses políticos más que en una recuperación real y sostenible.
¿Y ahora qué?
Si bien los números parecen positivos, la ausencia de soluciones estructurales hace cuestionar si esta tendencia se sostendrá. La agroindustria cafetalera enfrenta desafíos en seguridad jurídica, financiamiento y logística que el Estado no resuelve. Sin cambios profundos, estas exportaciones solo representan parches temporales, no una recuperación genuina.
Lo cierto es que la expansión de la exportación puede ser una ventana para atraer inversión, siempre que no se convierta en una fachada para sostener una agenda política que evite tocar los verdaderos problemas del sector agrícola venezolano.