El colapso eléctrico en Zulia: años de desinversión y corrupción que nadie asume

La crisis eléctrica en Zulia ya no se puede esconder

Avilio Troconiz, dirigente de Primero Justicia, denuncia un colapso producto de años sin inversión ni mantenimiento real en el sistema eléctrico zuliano.

Desde la subestación Las Tarabas en Maracaibo, Troconiz califica la situación como una emergencia que se ignora: fallas constantes y cortes prolongados que paralizan la vida diaria, justo cuando las temperaturas aumentan.

Lo que no te han contado: la crisis es vieja y estructural

Esto no estalló de la noche a la mañana. Desde 2009, cuando se declaró la primera emergencia eléctrica, no hubo ni mantenimiento ni inversión efectiva. Lo que hay es mal manejo político y corrupción disfrazada de soluciones.

Proyectos millonarios que se convirtieron en elefantes blancos

En 2010 se asignaron cerca de 100 mil millones de dólares para 40 proyectos eléctricos. ¿El resultado? El 42% quedó sin terminar, y de los operativos, ninguno alcanzó lo prometido en generación.

  • El Parque Eólico de La Guajira, con una inversión de 200 millones, ahora es un “cementerio de chatarra”.
  • Las plantas Termozulia 2 y 4, con casi 300 millones invertidos, no pasan del 30% de capacidad.
  • La planta de Bachaquero nunca llegó a operar y fue desmantelada antes de arrancar.

Promesas incumplidas, apagones que siguen golpeando

Las autoridades regionales y nacionales prometieron mejoras para mediados de marzo. Sin embargo, un apagón general golpeó cinco estados justo un día después de ese plazo.

La realidad es más dura que cualquier promesa: las excusas ya no convencen a nadie. Jugar con la expectativa ciudadana solo agrava el problema.

¿Qué viene si no cambian la gestión?

La solución pasa por ruptura con la política actual. Se necesitan cambios estructurales, transparencia real y regreso de especialistas al sector. Sin esto, la crisis solo profundizará el atraso y el malestar social.

Está claro que sin decisiones firmes, Zulia seguirá pagando el precio de una agenda política que olvidó la seguridad energética.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba