Venezuela bajo vigilancia masiva: tecnología al servicio del control político

Control absoluto: vigilancia masiva con recursos millonarios

El gobierno venezolano ha convertido la tecnología de seguridad ciudadana en una herramienta directa para el control político.

Un reciente informe de VE Sin Filtro expone prácticas como la intercepción masiva de comunicaciones, videovigilancia con reconocimiento facial y ciberataques que apuntan a reprimir y monitorear a la población.

¿Qué revela el informe?

  • Más de mil millones de dólares invertidos en equipamiento tecnológico.
  • Captura hasta de 1.5 millones de líneas telefónicas con miles de órdenes de intercepción sin autorización judicial.
  • Un despliegue de 7.000 cámaras en espacios públicos, con reconocimiento facial y detección de matrículas, especialmente en Caracas y Trujillo.
  • Proveedores chinos, pese a sanciones internacionales, dominan la infraestructura de vigilancia.
  • Ciberpatrullaje y aplicación estatal que inspeccionan teléfonos y monitorean grupos en redes sociales.
  • Incremento de cámaras y drones desde 2025 bajo la gestión de Diosdado Cabello.

¿Por qué esto cambia la tendencia?

Esto no es solo seguridad ciudadana, es un aparato diseñado para limitar el espacio cívico, restringir libertades y perseguir a quienes disienten.

La intersección de tecnologías crea un sistema coordinado y casi imposible de evadir.

La vigilancia masiva sin controles judiciales fortalece un régimen autoritario y provoca un efecto intimidatorio en la sociedad, erosionando la democracia desde dentro.

¿Qué viene a futuro?

El incremento de estas tecnologías sugiere una profundización del control estatal, con menos espacios para la protesta y mayor riesgo de persecución política.

Sin transparencia ni límites legales reales, la vigilancia se seguirá usando para amedrentar y neutralizar críticas, consolidando un poder sin contrapesos efectivos.

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