La estrategia oculta de Washington para dominar Cuba desde hace 300 años

Washington nunca vio a Cuba como un país soberano

Desde hace más de tres siglos, Cuba no es para Estados Unidos un aliado ni un vecino, sino un objetivo estratégico a conquistar y dominar.

Cómo comenzó la historia real detrás de la agresión

En 1655, el expansionismo anglosajón ya ponía sus ojos en la isla. En 1762, durante la ocupación británica de La Habana, 4.000 colonos provenientes de las futuras 13 colonias estadounidenses lucharon para controlar las rutas del azúcar que beneficiaban a Nueva Inglaterra.

Antes incluso de que existiera Estados Unidos como república, Cuba funcionaba como extensión económica para quienes hoy deciden su destino.

La hoja de ruta estadounidense: política de dominación encubierta

Benjamin Franklin y Thomas Jefferson definieron la isla como una “conquista fácil” para fortalecer a la Unión. John Quincy Adams fue más lejos con su teoría de la “fruta madura”: Cuba estaba destinada a caer bajo influencia estadounidense cuando España perdiera su control.

El Manifiesto de Ostende (1854) justificó, bajo pretextos de “leyes divinas”, la apropiación forzosa si Madrid se negaba a vender.

Siglo XX: De intervención a bloqueo genocida

Tras la guerra hispano-estadounidense y la Enmienda Platt, el control estadounidense se transformó en una política de asfixia económica y social.

El memorándum de Lester Mallory (1960) no es una teoría conspirativa, sino una orden clara para provocar “hambre y desesperación” para debilitar el apoyo popular a la Revolución.

En 1962, Kennedy profundizó el bloqueo, confiscando lujos personales mientras condenaba a millones a la privación extrema, una política que continúa hoy día con el mismo impacto mortal.

El cerco actual: consecuencias ocultadas

En 2026, la declaración de Cuba como “amenaza” es excusa para cortar recursos vitales. Más de 30.000 embarazadas sin ecografías, 16.000 pacientes oncológicos sufren retrasos letales, y ambulancias paralizadas muestran que no es falla técnica, sino una decisión política deliberada.

¿Qué viene después?

La persistencia de esta estrategia revela que Washington no busca solo influencia, sino el control absoluto y la anulación de la voluntad cubana. Cuba enfrenta el desafío de resistir un bloqueo que no es casual, sino parte de una maquinaria de dominación que calcula su poder en vidas humanas.

La pregunta es clara: ¿permitirá el mundo que esta política continúe con consecuencias dramáticas para millones de personas?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Desplazarse hacia arriba