Planificar en medio del caos: la verdad que nadie dice
¿Por qué planificar se vuelve un desastre y nadie lo admite?
A menudo pasamos días o semanas planificando algo que se derrumba en cuestión de minutos. En la gestión pública, especialmente en lo ambiental y territorial, la planificación es la herramienta esencial para dar orden, pero la realidad demuestra que con un plan rígido, solo se fomenta el caos.
Lo que las leyes no dicen sobre la planificación
La Ley Orgánica del Ambiente (2006) dice que la planificación debe ir acompañada de control y fiscalización. Suena bien, pero la teoría choca contra una realidad cambiante donde el orden es una ilusión.
El caos es el nuevo escenario: ¿cómo adaptarse?
- Flexibilidad sobre rigidez: en lugar de un rumbo estricto, se necesita una brújula para navegar obstáculos cambiantes.
- Iteración rápida: dejar de esperar el “plan perfecto”. Se lanza, evalúa y corrige rápido.
- Aceptar la incertidumbre: el caos no es enemigo, es el terreno natural para innovar y avanzar.
Esto no es improvisar sin preparación, sino prepararse para lo inesperado. En el sector público, donde cada fallo equivale a recursos y confianza perdidos, el error de planificar sin adaptarse es demasiado costoso.
¿Herramientas para domar el caos o seguir ignorándolo?
Existen metodologías que no se aplican con la debida seriedad, desde el Scrum hasta el marco Cynefin, que permiten distinguir qué problemas requieren orden, cuáles adaptación rápida y cuáles manejo de caos. Pero sin voluntad política, son solo teorías.
Por ejemplo, la planificación por escenarios (foresight) no es un horóscopo, sino el uso objetivo de datos para pensar en alternativas. Sin este enfoque, seguimos creando planes anacrónicos que no resisten el menor cambio.
Táchira: un territorio pendiente de actualizar su rumbo
Ejemplo claro, el Plan de Ordenamiento Territorial del Estado Táchira (POTET) está parado desde 2005. Sin actualización, no puede integrar nuevas zonas económicas, ni soluciones modernas de gestión ambiental, ni responder a la realidad cambiante.
Otro caso es el Plan de Desechos Sólidos (PLANDESTA) de 2002. Quedó en el pasado mientras el problema de basura sigue creciendo. Hoy las soluciones pasan por la economía circular, pero sin enfoque renovado y sin integración real del sector público, privado y academia, seguiremos en el ciclo del desastre.
¿Se puede planificar el caos? La incómoda verdad
Si no aceptamos que el cambio constante es la norma, seguiremos atrapados en planes que se vuelven papel mojado. La verdadera planificación en caos requiere voluntad política, actualización técnica y mentalidad para actuar sin atarse a guiones inútiles.
¿Estamos listos para dejar atrás la planificación del siglo pasado o seguiremos repitiendo los mismos errores, poniendo en riesgo la economía, la seguridad y la institucionalidad? El reloj no se detiene. La oportunidad para actuar es ahora.