Fedecámaras: Inflación e informalidad destruyen el salario en Venezuela

El salario venezolano bajo asedio: inflación e informalidad marcan el ritmo

La realidad es clara: mientras la inflación y la informalidad crecen, el salario en Venezuela no solo se estanca, sino que se desploma. Tiziana Polesel, vicepresidenta de Fedecámaras, no deja lugar a dudas en su análisis al revelar cómo estos dos factores son los mayores enemigos del poder adquisitivo.

Más que un aumento: una trampa sin resolver

El Ejecutivo nacional sigue como único responsable de fijar el salario mínimo, pese a que el sector privado entrega datos concretos sobre la canasta básica y las condiciones empresariales. Pero subir el salario nominal sin atacar la inflación —el impuesto más caro e injusto para el venezolano— equivale a un paliativo sin futuro.

Doble golpe: el impacto del diferencial cambiario en la producción

La brecha entre el costo real y el valor de venta limita la rentabilidad de las empresas, obligándolas a ajustar a la baja salarios o beneficios. Aquí no hay magia ni soluciones fáciles: la economía pierde competitividad y los trabajadores sufren las consecuencias.

Informalidad y presión fiscal: un combo letal para la economía formal

Con una tasa tributaria cercana al 61%, Venezuela impone una carga que empuja a trabajadores y empresas a la informalidad. El resultado es un sistema que no garantiza derechos ni salarios dignos y que estrangula la capacidad estatal de recaudar impuestos legítimos.

Reformas urgentes para detener el deterioro

Fedecámaras apunta hacia una modernización legal inaplazable. La ley laboral debe actualizarse para incluir nuevas realidades como el teletrabajo, pero también hace falta revisar las normativas sobre arrendamiento y estafa inmobiliaria para atraer inversión y dinamizar sectores clave como la construcción.

La burocracia en registros y notarías sigue siendo un freno crítico: trámites lentos y aranceles excesivos paralizan operaciones esenciales para la reactivación económica, escenario que impacta directamente en la capacidad de ofrecer salarios dignos.

Un futuro que depende de acuerdos reales

La reunión con la OIT en abril es una oportunidad que no debe desperdiciarse. Sin reformas profundas y sin atacar los verdaderos obstáculos —inflación, informalidad y trabas burocráticas— no habrá recuperación salarial ni estabilidad laboral para Venezuela.

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