Venezuela: ¿Autoritarismo mutante o verdadera transición democrática?
Un cambio que nadie está explicando
A comienzos de 2024, Venezuela entra en una disrupción política con la salida de Nicolás Maduro y la instalación de un gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez. Desde entonces, decisiones polémicas y la posible extensión del interinato hasta 2031 han puesto en duda si realmente estamos ante una transición a la democracia o solo una mutación del autoritarismo.
Lo que ocurrió
La Sala Constitucional ordenó la instalación de un gobierno interino, pero esta acción no respeta los plazos claros que marca la Constitución: un máximo de 90 días prorrogables a otros 90 para el interinato. La prolongación indefinida no tiene respaldo jurídico ni político, y viola la supremacía constitucional. Además, la falta de voluntad para aplicar leyes de amnistía y la entrada de colaboradores cuestionables revelan que no hay intención real de apertura ni reconciliación.
Por qué esto cambia el escenario
La intención de extender el gobierno interino más allá de lo constitucional supone un rompimiento del orden legal vigente. Esta maniobra, presentada como solución temporal, corre el riesgo de consolidar un autoritarismo distinto, pero igual de dañino. La historia demuestra que no toda crisis política conduce a democracias reales; muchas veces surgen nuevas formas de poder autoritario con apariencia reformista. Venezuela está en ese momento crítico.
Lo que viene
Frente a esto, la clave es recuperar la soberanía del pueblo y la vigencia plena de la Constitución. La realidad actual muestra que el autoritarismo ha perdido base social y que las fuerzas democráticas tienen apoyo interno y reconocimiento internacional. Por tanto, la transición a la democracia es posible pero exige romper con las manipulaciones institucionales que dilatan y deforman el proceso. ¿Podrá Venezuela evitar la trampa de la mutación autoritaria y retomar el camino constitucional?