Fracaso evidente: sólo 3 presidentes asisten a cumbre agonizante de la Celac

La Celac se desmorona: solo 3 de 33 presidentes asistieron a su última cumbre

En plena cumbre Celac – África organizada por Gustavo Petro en Colombia, la realidad quedó al desnudo: tres presidentes latinoamericanos de 33 posibles dijeron presente. Un desplome que revela una crisis profunda más allá de los discursos oficiales.

Lo que está detrás de la caída

Fundada hace 15 años por Hugo Chávez y financiada con petrodólares, la Celac nació como un proyecto para desplazar a la OEA, excluyendo a Estados Unidos y Canadá e incluyendo dictaduras como Cuba y China. Desde entonces, su agenda política impulsó control estatal, autoritarismo y promesas incumplidas: moneda única, desplazamiento del dólar y energía 100% limpia nunca llegaron.

El propio presidente Lula admitió el colapso: «La Celac está dejando de existir porque el crecimiento de la extrema derecha ahuyenta a los países». Pero lo que calla es que el verdadero rechazo viene del fracaso del modelo izquierdista que ella representa y que ya nadie quiere seguir.

Un proyecto sin credibilidad ni futuro

La Celac se creó para proteger dictaduras, transformando a autócratas en víctimas y a presos políticos en golpistas. Este relato perdió vigencia incluso entre sus aliados más firmes. Ni Cuba, Nicaragua ni Venezuela mostraron interés real en la cumbre. Y el desgaste del liderazgo de Gustavo Petro, rodeado de investigaciones por narcotráfico, terminó por alejar a los pocos que aún apoyaban la alianza.

Quedan tres intentos aislados de resucitar una organización sin propósito ni poder: los presidentes de Uruguay, Brasil y Colombia. Pero nadie ignora que esta alianza quedó marcada por sectarismo, radicalismo y alineamiento con China, mientras se opone al liderazgo que realmente sostiene la región.

¿Qué sigue para Latinoamérica?

El multilateralismo tradicional está herido: ONU, OEA y Celac no logran consenso ni resultados. La caída de la Celac abre paso a una realidad más clara: solo grupos pequeños con objetivos definidos pueden avanzar. Ejemplos como el Escudo de las Américas muestran una ruta con potencial para enfrentar narcotráfico, dictaduras y crisis económicas.

En conclusión, la debacle de la Celac no es un simple fracaso diplomático, sino el fin del simulacro de integración hemisférica impulsado por agendas políticas que no representaban ni a la mayoría ni a la seguridad real de la región. Un cambio necesario que abre paso a estrategias más efectivas y realistas.

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