Centralización total bajo la lupa
El Gobierno, liderado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, aprobó la fusión forzada de Minerven y la Corporación Venezolana de Minería (CVM). El objetivo declarado: hacer más «eficiente y transparente» la gestión minera. Pero la consecuencia real es un control absoluto y sin competencia sobre los recursos minerales estratégicos.
Un modelo que replantea el sector minero
En paralelo, la Asamblea Nacional ya aprobó parte de la nueva Ley Orgánica de Minas, que emula el polémico modelo del sector hidrocarburos para atraer inversiones. Se busca acelerar proyectos mineros bajo un marco legal que promete seguridad jurídica, pero centraliza el mando estatal y reduce el margen de operadores independientes.
¿Qué sigue después de esta centralización?
- La modernización con tecnología extranjera y la apertura a capital foráneo vendrán de la mano del control estatal firme. Esto puede consolidar dependencias que el país no ha evaluado a fondo.
- La explotación acelerada sin garantías de controles independientes puede aumentar riesgos sobre la seguridad y daños ambientales.
- El discurso oficial promete desarrollo sostenible, pero el precedente reciente indica priorización de la agenda política sobre eficiencia y transparencia real.
Esta reestructuración es más que una reforma: es un cambio estructural en la gestión de un recurso vital que pocos están analizando con la profundidad necesaria.