La amenaza oculta tras la salida de Padrino: ¿Quién controla la Pdvsa paralela militar?

Se va Padrino, pero queda un poder militar fuera de control

La Fuerza Armada Venezolana ha sido la gran perdedora de la llamada revolución bolivariana, transformándose en un Estado dentro del Estado. La salida del general Padrino López tras 11 años al mando abre preguntas clave. ¿Qué ocurre realmente con la estructura burocrática militar que crece sin control?

Una red empresarial militar que evade el Estado

Según Control Ciudadano, la Fuerza Armada maneja hoy 44 empresas y organismos, desde fundaciones hasta entidades productivas, todas bajo el Ministerio de Defensa pero sin rendir cuentas claras.

Entre ellas destaca Camimpeg, una empresa militar creada al margen de la Constitución, que opera en sectores clave: petróleo, gas y minería. Contradicen el artículo 303 constitucional que exige la propiedad plena del Estado sobre Pdvsa y sus filiales.

Un negocio militar paralelo y millonario

Camimpeg justifica su existencia como garante de la «autosustentabilidad militar» y sus actividades van desde la reparación de pozos y taladros hasta transporte internacional y comercialización de químicos petroquímicos. Un conglomerado que parece sacado de otra época, donde el poder económico se fusiona con la cúpula militar.

Este entramado no es un caso aislado. Otras empresas como Agrofanb, Emsoven o Neumalba forman un ecosistema empresarial militar que controla recursos y servicios estratégicos, sin transparencia ni supervisión eficaz.

Lo que no se cuenta: el riesgo institucional y económico para Venezuela

Esta estructura paralela fortalece una mezcla tóxica de negocios y política, consolidando un poder militar que desafía la legalidad y las instituciones. No se trata solo de un conflicto de egos, sino de un peligro real para la recuperación económica y la gobernabilidad.

La administración estadounidense que ahora gestiona Pdvsa debe tener en cuenta esta maraña empresarial, porque sin fiscalización, este grupo seguirá funcionando al margen del país y sus intereses.

¿Qué sigue?

Si no hay una decisión firme para desmantelar esta burocracia militar paralela, la llamada reconstrucción institucional de Venezuela seguirá siendo mera fachada. La verdadera batalla estará en controlar esta red que concentra poder económico y político fuera de toda vigilancia.

¿Estamos preparados para enfrentar esta amenaza interna que pocos quieren ver?

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