Docentes y pensionados de Portuguesa exigen salarios dignos, no migajas

Salarios de hambre y beneficios borrados: la crisis que el gobierno ignora

Docentes y pensionados del estado Portuguesa llevan 27 días esperando una respuesta oficial tras entregar un pliego de exigencias. Se congregaron frente al Ministerio del Trabajo, cansados de promesas vacías y bonos que no alcanzan para sobrevivir.

¿Qué pasó?

Con pancartas y consignas firmes, los trabajadores denunciaron que la política oficial de “bonificación” ha destruido su poder adquisitivo. Más del 75% de la población de Portuguesa vive en pobreza extrema por su culpa. Exigen cumplimiento del Artículo 91 de la Constitución: un salario mínimo que cubra la canasta básica alimentaria.

¿Por qué esto cambia el escenario?

Los sindicatos alertan que no se trata solo de sueldos bajos, sino de la desaparición progresiva de beneficios contratados y servicios públicos en ruinas. Apagones constantes y falta de agua potable agravan la crisis diaria. El silencio de las autoridades del Ministerio del Trabajo, que ni siquiera responden formalmente, revela un abandono institucional que no puede seguir.

¿Qué viene ahora?

Los manifestantes advierten que no se moverán hasta obtener un ajuste real y efectivo. Reclaman vivir dignamente, no sobrevivir con migajas ni bonos temporales. Esta protesta es apenas la punta del iceberg de una crisis social que insiste en ser silenciada.

Una comisión intentó forzar una mediación, pero la pelota está en el terreno del gobierno: ¿seguirá ignorando un reclamo legítimo o asumirá la responsabilidad de enfrentar la realidad?

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