OIT: Tener empleo ya no asegura salir de la pobreza
El empleo ya no es sinónimo de estabilidad económica
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de revelar un dato perturbador: en 2025, casi 284 millones de trabajadores —el 7,9% de la población activa global— viven en condiciones de pobreza extrema.
Esto demuestra que estar empleado no garantiza seguridad ni progreso económico. Tras una década analizada, las cifras apenas han mejorado.
Regiones clave quedan atrapadas en un círculo vicioso
- En África Subsahariana, casi 40% de los trabajadores están en pobreza laboral, apenas un leve cambio desde 2015.
- En países menos desarrollados sin costa y en Oceanía, casi 1 de cada 3 empleados sufre pobreza extrema.
- Más preocupante aún: los jóvenes entre 15 y 24 años tienen el doble de probabilidades de estar en esta situación que los adultos.
- El panorama laboral informal sigue siendo masivo y resistente, con el 57,9% de la fuerza laboral mundial trabajando en la informalidad.
¿Por qué importa esto?
Porque el empleo tradicional ya no es garantía de progreso ni estabilidad social. La situación evidencia fallas profundas en políticas económicas y laborales que deberían proteger a los trabajadores, pero no lo hacen.
Esto cambia el escenario para gobiernos y sectores políticos: no basta generar empleo si este no saca a la gente de la pobreza ni fortalece las instituciones.
¿Qué se viene después?
Sin cambios sustanciales, la precariedad laboral continuará como un factor de inestabilidad social y económica. La informalidad se mantendrá alta y la pobreza laboral no disminuirá a menos que se reformen estructuralmente las condiciones del trabajo.
El dato apunta a un desafío urgente para cualquier agenda política que pretenda un desarrollo real, sostenible y con calidad de vida para sus ciudadanos.