Trump y la verdad oculta sobre el gasto militar de EE.UU.

Trump lo dijo antes y nadie quiso escucharlo

Hace cuarenta años, Donald Trump pagó anuncios en los principales diarios de EE.UU. para alertar sobre una realidad que sigue ignorándose: Estados Unidos financia solo la seguridad global y el resto del mundo no contribuye.

Lo que nadie dice sobre las bases y la economía yanqui

Trump señalaba que EE.UU. asume costos millonarios mientras otros países aprovechan la protección sin aportar nada. En ese entonces, el foco era la competencia con la Unión Soviética, que caería pronto, dejando a EE.UU. como único garante global de estabilidad.

Pero la verdad es que ese rol unilateral no fue consultado ni aceptado por el mundo. Además, el gasto en fuerzas militares fuera de sus fronteras creció, incluso cuando la amenaza soviética desapareció.

Consecuencias que el discurso dominante evita

Mientras eso ocurría, la economía estadounidense se debilitaba no solo por la falta de productividad local, sino también por la deslocalización industrial hacia países con mano de obra barata como China.

Las bases militares se multiplicaron, pero el bolsillo de EE.UU. se agotó. Trump, en teoría, debería desmantelar esas instalaciones o exigir un reparto justo de costos.

¿Lo hará? O la verdadera pregunta es quién controla sus decisiones más allá de la imagen pública.

Lo que viene

Si no se modifica este esquema, la decadencia económica y el desgaste institucional de EE.UU. continuarán. La presión interna para ajustar el gasto militar y reorientar la política exterior crecerá, pero solo si alguien se atreve a desafiar los intereses que mantienen este statu quo.

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