Permisos ilegales desatan guerra contra el semiárido larense
El semiárido larense bajo asedio: tala y quema con apoyo oficial
En los últimos 10 años, el semiárido larense ha sido víctima de una ofensiva silenciosa pero devastadora. Empresas extractivistas, con permisos de un ministerio que debería proteger, están talando árboles y quemando madera para producir carbón vegetal destinado a la exportación.
Una región clave en riesgo
Este territorio abarca 7 municipios y 30 parroquias, cubriendo el 60% de Lara y albergando el 83% de su población. Sus condiciones climáticas extremas lo vuelven especialmente vulnerable. Además, estas tierras incluyen áreas protegidas con valor ecológico, cultural y arqueológico a nivel nacional e internacional.
La verdadera dimensión del problema
La tala masiva y la quema en hornos artesanales no solo violan normativas ambientales, sino que también aceleran la desertificación. Son prácticas que dañan suelos, evaporan acuíferos y eliminan vegetación que tarda un siglo en crecer. A esto se suma la pérdida de fauna que depende de estos ecosistemas.
Ante este contexto, llama la atención que el Ministerio para el Ecosocialismo haya otorgado permisos ilegales, amparando la destrucción y beneficiando a quienes lucran con un entorno frágil y vital para miles de habitantes.
El escenario que se abre
Si esta política no cambia, el semiárido larense seguirá destruyéndose a ritmo acelerado, perdiendo no solo patrimonio natural sino también cultural y social. Este es un problema de legalidad, seguridad ambiental y sostenibilidad a largo plazo.
Ministro Ñáñez, estamos ante una oportunidad clave para frenar esta agresión y restablecer la legislación. La defensa del semiárido larense demanda decisión, no más permisos que profundicen la crisis.