Ucrania sin paz: Rusia impone ultimátums y Occidente desorientado
La mesa de diálogo estancada mientras Rusia sigue avanzando
Ucrania busca desesperadamente reactivar negociaciones con Rusia, pero la realidad es dura: no hay señales de paz. La guerra en Oriente Medio, impulsada por EE.UU. e Israel contra Irán, ha distraído al mundo y a Washington, dejando a Ucrania en segundo plano justo cuando Rusia intensifica sus ataques.
¿Por qué esto cambia el escenario?
La última reunión trilateral en Ginebra quedó en pausa y la nueva agenda parece más un show que una solución. Kiev viaja a Miami para mostrar buena voluntad ante EE.UU., pero Rusia no mueve ni un centímetro su postura ni su ofensiva. La Casa Blanca, ocupada en múltiples frentes, no tiene prisa por presionar a Moscú.
El juego táctico del Kremlin
Rusia no negocia con Ucrania para lograr paz. Quiere imponer hechos militares y territoriales, usando la guerra como herramienta para debilitar y destruir al Estado ucraniano, confirma el analista Vitalii Portnikov. Ni siquiera la presión internacional parece cambiar esa hoja de ruta.
¿Cuál es el costo para Ucrania?
- Un 61% de los ucranianos estaría dispuesto a aceptar concesiones territoriales, pero solo con garantías de seguridad y acceso a la UE.
- Sin embargo, el 71% no confía en las negociaciones actuales.
- Kiev rechaza ceder el Donbás, zona clave que Rusia exige para consolidar su control y lanzar nuevas ofensivas.
El sentimiento popular subraya que ceder terreno no frenará a Rusia, solo la fortalecerá para seguir avanzando sin resistencia verdadera.
¿Qué sigue?
Las próximas conversaciones serán un viacrucis de intercambios de presos sin avance real en el conflicto. Rusia sabe que puede ganar en el campo de batalla mientras EE.UU. y Europa están distraídos o divididos. Incluso la guerra en Irán juega a favor del Kremlin, desviando recursos y atención del frente ucraniano.
Ucrania dependerá más que nunca de su propia capacidad para resistir y defenderse mientras su aliado principal, EE.UU., sigue sin articular una estrategia clara para poner fin a la guerra.
¿Estamos frente a un estancamiento que sólo beneficia a Moscú? Parece que sí. Y nadie quiere enfrentarlo de verdad.