La sorpresa que no te están contando sobre la política colombiana
Paloma Valencia, del Centro Democrático, escaló de forma impresionante y ahora ocupa el segundo puesto en la intención de voto presidencial, desplazando fuerzas que parecían consolidadas.
¿Qué ocurrió?
Una encuesta del Centro Nacional de Consultoría revela que Valencia alcanzó el 22,2%, dejando atrás al candidato Abelardo de la Espriella y acercándose peligrosamente al izquierdista Iván Cepeda, quien mantiene el 34,5%. Esta evolución marca un cambio radical desde enero, cuando Valencia apenas tenía un 2,3%.
¿Por qué esto cambia todo?
El ascenso de Valencia no es casual. Tras imponerse como candidata única de la derecha y sumar a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial, logró captar un electorado crítico de las propuestas dominantes. La encuesta muestra que el 52,1% de los votantes considera relevante la fórmula vicepresidencial.
Además, el predominio de la izquierda y los candidatos de centro se tambalea, ya que ni Cepeda ni Valencia tienen intención de ganar en primera vuelta. La segunda vuelta proyecta un empate técnico (Cepeda 43,3% – Valencia 42,9%), lo que pone en tensión la continuidad del orden político actual.
¿Qué viene después?
Un balotaje cerrado redefinirá no solo a los candidatos sino a la dirección política de Colombia. Si el rival de Cepeda fuera De la Espriella, el candidato de izquierda ganaría, pero la opción más fuerte hoy es Valencia, con una tendencia ascendente que amenaza la agenda impulsada desde el oficialismo. El voto en blanco y los indecisos oscilan cerca del 10%, indicando un electorado dividido y desconfiado.
Este escenario abre un debate clave sobre el rumbo económico, la seguridad y las instituciones en Colombia. Lo que parecía una continuidad, hoy tiene una amenaza palpable que la agenda política dominante minimiza.