Irán desmiente liberación real de petróleo pese al anuncio de EEUU
El Ministerio de Petróleo iraní calificó como una estrategia la reciente exención temporal de sanciones anunciada por el Gobierno estadounidense, acusando a Washington de intentar manipular los precios internacionales del crudo.
El 20 de marzo, EEUU informó sobre una medida para permitir la venta de hasta 140 millones de barriles de petróleo iraní supuestamente almacenado en alta mar, buscando frenar el aumento de precios que ronda los 100 dólares por barril. Sin embargo, Irán dejó claro que no cuenta con reservas almacenadas que puedan poner en el mercado.
El portavoz Saman Ghodousi afirmó en X que la administración estadounidense busca crear falsas expectativas entre los compradores para controlar la psicología del mercado, sin base en la realidad física del crudo iraní disponible.
Lo que está en juego: control y presión geopolítica
Irán mantiene el dominio del estratégico Estrecho de Ormuz, por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial. El reciente ataque ocurrido el 28 de febrero, atribuido a EEUU e Israel, agrava la tensión y la volatilidad del mercado.
Washington, ante la amenaza de un aumento inflacionario prolongado por el alza de precios, recurre a medidas como la suspensión temporal de sanciones al petróleo ruso y ahora intenta un movimiento similar con Irán. Pero la realidad en terreno y el rechazo iraní evidencian que estas acciones son, en gran parte, maniobras políticas.
¿Qué significa esto para el futuro del mercado energético?
- La volatilidad y la incertidumbre permanecerán mientras persista el control iraní sobre el Estrecho de Ormuz.
- Las medidas estadounidenses pueden quedar en papel mojado si no se concretan reservas efectivas de petróleo iraní.
- El escenario se complica para la estabilidad económica global, incrementando la presión inflacionaria y riesgos en los mercados internacionales.
Lo que pocos reconocen es que estas maniobras políticas con sanciones y contramedidas esconden una lucha directa por el control de rutas energéticas esenciales, con consecuencias directas y tangibles sobre las economías y la seguridad global.