Así viví el triunfo histórico de Cochise Rodríguez en Pregonero
Un niño, una radio y una carrera que marcaría su infancia
En 1966, con apenas siete años y en segundo de primaria, estaba en la escuelita de mamá en Palmarito cuando escuché por la radio algo que me dejó hipnotizado: la Primera Vuelta al Táchira en Bicicleta. Sabía que el 27 de enero los corredores pasarían por Pregonero, y no podía esperar a verlo con mis propios ojos.
Pero justo cuando la emoción crecía, mamá puso la realidad delante: “Primero los estudios, luego la vagabundería”. Fue como si el sueño se desvaneciera y las imágenes que la radio me regalaba se diluyeran. Lloré, desilusionado.
La urgencia de no perderse el momento
Mis vecinos, movidos por mi tristeza, me convencieron: “¡Maestra, llévese al muchacho! La llegada va a estar increíble”. En un abrir y cerrar de ojos, hice la maleta y partimos.
En menos de una hora ya estábamos en la Plaza Miranda, epicentro de la llegada de la etapa. Era el día más concurrido que Pregonero había visto, con una multitud expectante.
El instante que quedó grabado para siempre
De repente, entre la masa apareció él: Martín Emilio, conocido como Cochise Rodríguez. Su rostro sudoroso y cubierto de polvo contrastaba con la gloria que estaba por alcanzar. Antes de cruzar la meta, se hizo la señal de la cruz y alzó los brazos en triunfo.
Era jueves, 1:17 p.m., un momento inmortalizado en mi memoria para siempre.
Más que un recuerdo, una historia para contar
Este relato fue premiado con el tercer lugar en el concurso de microrrelatos “Donde la feria se vuelve historia”, un espacio que celebra esas vivencias que se convierten en leyenda.
Una niñez interrumpida, una victoria inesperada y un pueblo que fue testigo de un hito que sigue latiendo en el corazón de muchos. ¿Qué pasó luego con esa Vuelta y con Cochise? Eso queda en la memoria y en cada pedalazo que impulsó el ciclismo local.