Azpúrua acusa de “mercenarios” a cineastas venezolanos en el extranjero
La verdad incomoda: cineastas en el exilio bajo fuego
Carlos Azpúrua, ex presidente del CNAC y ahora cónsul general en Barcelona, no dudó en llamar “mercenarios” a los cineastas venezolanos que desde el extranjero retratan la realidad nacional.
¿Qué ocurrió?
Durante la presentación del filme Aún es de noche en Caracas en el Festival de Cinema Llatinoamericà de Barcelona, Azpúrua criticó duramente a la llamada “diáspora cinematográfica” por financiar películas que, según él, distorsionan la realidad de Venezuela y promueven una visión deformada impulsada desde agendas externas.
Sus palabras generaron rechazo y abucheos, incluso hicieron que muchos asistentes abandonaran la sala indignados.
¿Por qué esto cambia el escenario?
La acusación no es un ataque aislado sino la expresión de una postura que cuestiona la legitimidad de voces críticas internacionales sobre Venezuela. Se trata de una advertencia sobre la manipulación que ciertas producciones cinematográficas pueden ejercer en la percepción global, afectando la narrativa oficial y poniendo en jaque la imagen del país.
¿Qué puede venir después?
- Incremento del control y vigilancia sobre las producciones culturales que buscan narrar a Venezuela desde el extranjero.
- Una polarización mayor entre las versiones oficiales y las voces críticas en el escenario cultural internacional.
- Posibles restricciones para la difusión de filmes que no se ajusten al relato dominante, afectando la libertad creativa y el debate público.
Aún es de noche en Caracas narra la historia de una mujer que enfrenta la crisis habitacional y social en Venezuela, mostrando un lado de la realidad difícilmente visible en producciones nacionales oficiales. Sin embargo, la película no tuvo distribución en Venezuela y ahora llega a Netflix desde el extranjero, ejemplo claro de cómo la cultura se ha convertido en campo de batalla política.