Powell descarta estanflación: ¿realidad o mensaje dirigido?
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, negó este miércoles que EE.UU. esté en una situación de estanflación, un escenario donde la inflación alta se combina con un estancamiento económico grave.
Qué dijo Powell y por qué importa
Powell asegura que la realidad actual es muy distinta a la crisis de los años 70. En aquel entonces, el desempleo superaba el 10% y la inflación estaba fuera de control. Ahora, el desempleo es «normal», la productividad resiste y, pese a la guerra en Medio Oriente, la economía mantiene cierto dinamismo.
Para la Fed, la tensión entre pleno empleo e inflación del 2% es manejable. De ahí que hayan decidido mantener sin cambios los tipos de interés y solo ajustar modestamente sus previsiones de crecimiento al 2,4% para este año.
Qué no están diciendo
- La Fed reconoce que la inflación se ha disparado parcialmente por los aranceles impuestos por la administración Trump, pero minimiza la velocidad del impacto.
- El efecto real del conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz en la economía sigue siendo una incógnita, un riesgo que el mercado y los sectores productivos ya sienten.
- El progreso para descomprimir las tensiones comerciales está siendo más lento y más costoso de lo anunciado.
¿Por qué este mensaje cambia el juego?
Powell pinta un panorama controlado justo cuando las señales externas y las tensiones internas avanzan al ritmo opuesto. La narrativa oficial insiste en calma y estabilidad, mientras el malestar económico real crece.
Esto puede limitar la capacidad de reacción frente a un posible empeoramiento. La Fed no ve estanflación, pero la convergencia de inflación persistente y crecimiento débil podría estar más cerca de lo que admiten.
Lo que viene
Si la Fed mantiene esta postura mientras la economía desacelera, el margen para ajustar políticas se reduce. La inflación no responderá fácilmente y la producción podría estancarse, generando un escenario mucho más complejo para la estabilidad y seguridad económica.
¿Estamos frente a una confianza excesiva o a una advertencia que apenas comienza?