La transición en Venezuela omite un pilar clave: libertad de prensa
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció una realidad que pocos mencionan: la libertad de expresión y prensa está completamente excluida del proceso de transición democrática que se discute en Venezuela.
Este silencio es más que una omisión. Es la puerta abierta a perpetuar censura, persecución y autocensura que ya limitan el ejercicio periodístico desde hace años.
¿Por qué esto cambia el escenario político?
Sin garantías para el periodismo independiente, ninguna reforma institucional, judicial o económica puede ser legítima ni sostenible. El bloqueo a más de 60 sitios web y los juicios contra periodistas son síntomas de un sistema que evita la rendición de cuentas y mantiene bajo control la información.
Casos como el de El Nacional, con medios y bienes confiscados, muestran cómo la propiedad y la actividad periodística son sacrificadas en nombre de supuestos procesos de transición.
¿Qué sigue si no se corrige?
- Persistirán restricciones y bloqueos que limitan el acceso a información veraz.
- La persecución y el exilio de periodistas seguirán siendo moneda corriente.
- El ecosistema democrático se debilitará, sin bases sólidas para cambios reales.
La SIP advierte que cualquier intento de reconstrucción sin restaurar la libertad de expresión está condenado al fracaso. Esta alerta debería ser escuchada no solo en Venezuela, sino también por quienes creen en procesos democráticos genuinos que no se construyen en la sombra del silencio obligatorio.