Ocho meses de silencio letal: Venezuela ocultó brotes de fiebre amarilla
Silencio oficial en plena epidemia
Venezuela ignoró por más de ocho meses alertas sobre brotes de fiebre amarilla, una enfermedad de notificación obligatoria internacional, pese a los crecientes casos desde junio de 2025.
Qué pasó realmente
Organismos científicos y académicos nacionales denuncian que el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) ocultó la crisis sanitaria hasta febrero de 2026, cuando un informe interno reveló la existencia de la epidemia. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ya había clasificado a Venezuela con un «riesgo muy alto» desde 2025, pero ninguna acción preventiva o informativa se tomó a tiempo.
Factores que elevaron el riesgo
- Vacunación por debajo del 72%, muy lejos del 95% recomendado para inmunidad efectiva.
- Baja o nula vigilancia epidemiológica, especialmente sobre la muerte de monos, indicadores que anticipan brotes humanos.
- Inacción ante las alertas formales emitidas durante 2025, ignorando recomendaciones científicas y regionales.
Un peligro que va más allá de Venezuela
Este encubrimiento no solo expone a la población venezolana a un grave riesgo sanitario, sino que amenaza la estabilidad regional. La falta de datos oficiales públicos y la opacidad prolongada niegan a expertos y ciudadanía herramientas para comprender y enfrentar la epidemia.
¿Qué seguirá?
El sector salud exige la inmediata publicación de los Boletines Epidemiológicos 2024-2026 y un cambio en la política oficial. Sin transparencia, Venezuela se condena a retrasos fatales en la respuesta sanitaria. La responsabilidad política y la comunicación abierta son urgentes para evitar que esta negligencia de casi un año se traduzca en cientos o miles de muertes evitables.
Esto no fue solo un fallo de gestión, fue una decisión que puso en juego la salud pública y el bienestar regional. ¿Por qué demoró tanto el Gobierno en informar? ¿Quién responderá por esta negligencia?