Enrique Márquez: El poder de dejar el ego para salvar Venezuela
De la celda al Capitolio: un mensaje que no te cuentan
Enrique Márquez salió de prisión en enero de 2026 y en días estaba junto a Donald Trump en el discurso del Estado de la Unión. No fue un acto simbólico aislado, sino una señal clara: la comunidad internacional no olvida, pero encara la crisis venezolana con un nuevo pragmatismo que podría cambiarlo todo.
Un ingeniero dentro del poder y el sufrimiento
Con experiencia como vicepresidente de la Asamblea Nacional y rector del CNE, Márquez conoce los agujeros de las instituciones venezolanas. Fue víctima directa de un sistema judicial con múltiples caras de injusticia y retorna con un reclamo firme: la justicia debe ser reparada desde sus bases, no maquillada con nuevos rostros.
“Guardemos los egos para recuperar al país”
Olvida las candidaturas personales. Márquez lanza una advertencia a la oposición: la reinstitucionalización está por encima de ambiciones políticas. Su propuesta es clara: Venezuela no necesita un caudillo nuevo, sino un sistema que impida que cualquier individuo controle el destino de millones.
El enemigo interno: justicia fracturada
Critica sin tapujos al Ministerio Público bajo Tarek William Saab, responsable de persecución política y violaciones a derechos humanos. Advierte que cambiar nombres sin transformar la estructura es un espejismo peligroso. Sin una reforma profunda, la justicia seguirá siendo cómplice del autoritarismo.
La arquitectura política para un país en ruinas
- Fin a la reelección indefinida con mandatos limitados.
- Implementar segunda vuelta presidencial para evitar fracturas irreconciliables.
- Restaurar el Senado para asegurar equilibrio federal y contrapeso técnico.
- Blindar la autonomía del Banco Central para proteger la moneda y la inversión.
“No podemos ir a elecciones con las mismas instituciones que encarcelan por pensar distinto”, alerta Márquez, enlazando su experiencia personal con la urgencia técnica de reformar.
Unidad real o ilusión electoral
Para Márquez, la oposición tiene más puntos en común que diferencias profundas. El verdadero obstáculo no es solo político, sino institucional y económico. Su llamado es a un pacto amplio, incluso con sectores disidentes del chavismo, porque la supervivencia del país está en juego.
Olvida la prisa: elecciones no serán inmediatas
Contrario al clamor popular, Márquez advierte que un proceso electoral serio demanda tiempo, especialmente para actualizar el Registro Electoral dentro y fuera del país. La improvisación llevará a más fracturas y fracasos.
“No sé cuándo serán las elecciones”, dice con realismo. Su invitación final es a dejar atrás intereses personales y ponerse la «gorra de Venezuela» para enfrentar la reconstrucción con paciencia y método.