Venezuela enfrenta la elección clave: ¿Justicia o poder absoluto?
Venezuela en la encrucijada: justicia o control absoluto
La justicia dejó de ser protección y se transformó en herramienta del poder. El país que conocemos está atrapado en un sistema donde la ley se doblega a intereses políticos.
El problema real
Montesquieu estableció: el poder debe frenar al poder para evitar abusos. Venezuela rompió ese equilibrio. La Fiscalía General, uno de los pilares del Estado de derecho, perdió independencia y hoy es un engranaje más del poder político dominante.
Esto no es una cuestión menor: sin una Fiscalía imparcial, los conflictos políticos se resuelven con represión, corrupción y violaciones de derechos. La crisis postelectoral del 28-J expuso este vacío institucional que agrava la inseguridad jurídica y da paso a la división social violenta.
Por qué esta elección cambia el futuro
La postulación de Magaly Vásquez González representa una verdadera oportunidad para romper con esa lógica. No es solo su trayectoria académica y profesional impecable lo que importa, sino su independencia de criterio, algo poco común en la política venezolana actual.
Respaldo de universidades, colegios de abogados y organizaciones serias destacan su solidez y probidad. Esa independencia debería ser la base para una Fiscalía creíble, capaz de detener el deterioro institucional y atraer inversión en la etapa de recuperación económica que el país necesita urgentemente.
Lo que viene si perdemos esta prueba
Si la Fiscalía vuelve a ser controlada por el poder político, la reinstitucionalización será imposible. La estabilización evitará el colapso formal, pero sin justicia autónoma no habrá seguridad jurídica ni crecimiento económico. La transición democrática, entonces, seguirá siendo un eslogan vacío.
Este proceso debe ser abierto y claro. La sociedad y la comunidad internacional necesitan ver un estándar en la selección: mérito, independencia y autoridad moral. Ignorar esa exigencia es permitir que Venezuela continúe bajo la sombra del «patriarca» que controla todo sin contrapesos ni límites.
Una elección que definirá el destino del país
Venezuela no tiene margen para más experimentos con instituciones al servicio del poder. La Fiscalía General debe ser el filtro que restablezca el equilibrio y garantice que la justicia vuelva a proteger a los ciudadanos.
¿Optaremos por un Estado de derecho sólido o por el dominio absoluto del poder sin frenos? Esta elección es la prueba decisiva.