Venezuela: La crisis empeora mientras potencias deciden a puerta cerrada

¿Quién gobierna realmente Venezuela?

Mientras Venezuela se desmorona, decisiones cruciales no las toman los venezolanos, sino potencias como EE.UU., Cuba, Rusia y China. Miguel Reyes, secretario general de Acción Democrática en Táchira, denuncia que la crisis se profundiza con este tutelaje extranjero.

La realidad que no quieren contar

Reyes advierte que la intervención externa desarma cualquier intento genuino de recuperación. El siglo XXI no puede seguir atado a intereses foráneos que manipulan desde la sombra el escenario nacional, especialmente en sectores clave como el petróleo.

El escenario electoral, tan publicitado, está lejos de ser soberano. Reyes señala que la oposición está condicionada, y que solo una ruta electoral independiente, manejada exclusivamente por venezolanos, podrá romper esa dominación.

La crisis económica, producto de malas decisiones y control externo

Con salarios de hambre y pensiones insuficientes, la llamada «revolución obrera» ha dejado a millones en la pobreza. Para romper el ciclo, es necesario un Banco Central independiente y reestructurar el sistema cambiario.

Además, la frontera con Colombia es un ejemplo claro de las consecuencias: el contrabando asfixia a los productores locales y destruye la economía andina.

Reyes propone transformar la frontera en una Comunidad Binacional productiva, recuperando el antiguo motor industrial que generaba transporte y bienes esenciales.

Unidad, condición indispensable para cambiar el rumbo

Acción Democrática reconoce sus divisiones, consecuencia de estrategias gubernamentales para dividir y debilitar. Sin embargo, Reyes insiste en priorizar la institución por encima de nombres y errores pasados.

En cuanto a la elección presidencial, se amplía la incógnita: ¿Quién será el candidato capaz de unir y ofrecer una alternativa real? Reyes no descarta nuevos liderazgos, pero enfatiza que la unidad debe anteceder a nombres.

Así seguirá la historia

Mientras el país permanece bajo tutelaje y la crisis económica se profundiza, la única salida viable exige una reconstrucción civilizada y autónoma. Si Venezuela no recupera el control de sus decisiones y recursos, la prolongación del estancamiento está garantizada.

La verdadera pregunta: ¿Cuánto tiempo más aceptaremos que otros diseñen nuestro destino?

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