Venezuela anuncia «apertura petrolera» con discurso oficial, pero ¿qué hay detrás?
Empresas internacionales de servicios petroleros anuncian un supuesto boom laboral en Venezuela tras la apertura presentada por Delcy Rodríguez y sellada con acuerdos con Estados Unidos y firmas como Shell.
SLB (antes Schlumberger), histórica en el país, promete crear entre 300 y 400 empleos tras años de caída que dejaron su plantilla al 2 % de lo que fue en 2015. Vepica espera triplicar su personal en meses.
¿Por qué este cambio es más que un titular?
La realidad es que la industria petrolera venezolana sufrió una década de destrucción con una contracción económica del 75 % y pérdida masiva de talento. Esta «apertura» implica una transición forzada bajo un régimen cuestionado, buscando atraer inversión y tecnicismos extranjeros mientras se reacomodan las prioridades.
Los nuevos empleos no solo dependen del aumento en producción que aún es incierto, sino también de permitir un espacio limitado a ‘talento extranjero’ en un sector que fue nacionalizado y usado políticamente.
¿Qué se viene después?
Si los acuerdos continúan y Estados Unidos legitima esta estrategia, podríamos ver un cambio lento en la industria petrolera, con empleos que reflejen más acuerdos políticos que reales reactivaciones económicas.
El impacto mayor estará en la legalidad, institucionalidad y el control sobre recursos estratégicos, no en un milagro laboral ni en una recuperación plena que transforme la crisis persistente de Venezuela.