Congreso Nacional Ecosocialista: Un nuevo capítulo para imponer agendas verdes desde el Estado
Avanza la Segunda Etapa del Congreso Nacional Ecosocialista bajo control estatal
En diversos estados del país, se realizan Asambleas Estadales Preparatorias que consolidan una agenda ecosocialista impulsada desde el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo. Estas asambleas elevan propuestas que serán formalizadas en el Congreso Nacional el próximo 22 de abril.
Lo que ocurre
- Apure prioriza la gestión estatal de desechos sólidos y busca controlar la quema de basura mediante centros comunales procesadores.
- En Lara, 125 voceros llegan con propuestas preestablecidas, demostrando la coordinación previa basada en una agenda definida.
- En Mérida, movimientos y colectivos diversos delinean un plan ajustado a un horizonte ideológico ecosocialista para 2026-2031, buscando reformas profundas bajo esta visión.
- Cojedes involucra autoridades y cuerpos de seguridad ambiental, consolidando un modelo de control territorial con base en la Gran Misión Madre Tierra Venezuela.
Por qué esto cambia el escenario
Estas asambleas no son procesos espontáneos ni abiertos: reflejan un diseño estratégico para imponer un modelo ecosocialista que centraliza la gestión ambiental. El involucramiento estatal y la coordinación con movimientos seleccionados configuran un esquema que limita otras visiones y prioriza una agenda política específica sobre la libertad de actores locales y económicos.
La consolidación de “la Agenda Concreta de Acción” y los mecanismos de seguimiento apuntan a un control férreo de la política ambiental que puede afectar la dinámica productiva, la autonomía regional y el equilibrio entre desarrollo y recursos.
Qué viene después
El Congreso Nacional Ecosocialista validará esta agenda, institucionalizando lineamientos que podrían restringir actividades económicas y sociales bajo el argumento del ambientalismo oficial. Todo indica que el Estado reforzará su intervención directa en cada territorio, dejando poco espacio para discrepancias o enfoques técnicos independientes.
¿Estamos frente a una política ambiental que busca realmente el equilibrio o un modelo más de control político territorial bajo un discurso ideológico que se presenta como urgente y necesario?