La destrucción del Estado de derecho en Venezuela: lo que no te cuentan

El fin del imperio de la ley en Venezuela

Desde 1999, el régimen chavista ha destruido sistemáticamente la Constitución y el Estado de derecho. La democracia que se decía sólida en Iberoamérica fue socavada desde sus bases y hoy no queda rastro de controles reales al poder político.

El golpe institucional que cambió todo

Hugo Chávez ganó las elecciones con un discurso que reproducía la ideología autoritaria cubana y, apenas en el poder, liquidó la Constitución de 1961 con un Tribunal Supremo complaciente. La Asamblea Constituyente de 1999, con poderes irrestrictos, desmanteló el Parlamento y neutralizó al Poder Judicial, remodelando las leyes a conveniencia del régimen.

¿Por qué esto cambia el escenario?

El Estado dejó de ser un árbitro imparcial y se convirtió en un instrumento de control político absoluto. Las leyes, en vez de ser garantía de derechos, se tornaron herramientas para perpetuar la tiranía, frecuentemente violadas y manipuladas por quienes detentan el poder. El órgano electoral diseñó reglas para impedir la expresión real del voto popular.

¿Qué sigue y qué debemos saber?

Una dictadura disfrazada de legalidad ha anulado la soberanía popular y hecho del incumplimiento constitucional rutina diaria. Recuperar el imperio de la ley no es solo una cuestión legal, sino el requisito mínimo para evitar un colapso mayor en la convivencia social, la justicia y la seguridad ciudadana. Tanto Venezuela como países como España empiezan a enfrentar peligros similares de deterioro institucional bajo regímenes que olvidan los límites del poder.

¿Estamos frente a un modelo que amenaza con expandirse si no se actúa con firmeza?

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