El chavismo ya no manda en Venezuela, dicen desde Washington
David Smolansky, la voz clave del Comando Con Venezuela en EE.UU., no deja dudas: el chavismo es residual y el poder real se está desplazando.
¿Qué pasó?
El 3 de enero, una operación militar encabezada desde la Casa Blanca sacó a Maduro y Cilia Flores del país, un golpe estratégico que reconfigura el tablero político venezolano. Delcy Rodríguez, que controla la presidencia encargada, tiene un rol nominal. La verdadera transición, cree Smolansky, debe venir con María Corina Machado, la figura que apoya tanto Trump como parte del Congreso estadounidense de ambos partidos.
¿Por qué esto cambia todo?
Rodríguez, con 27 años de complicidad en el aparato chavista y cercana a Irán, Rusia y China, ya no es un aliado confiable para EE.UU., que le exige resultados rápidamente. Su control interno es frágil: perdió el envío de petróleo a Cuba, enfrenta protestas inéditas y una Fuerza Armada Nacional desacreditada. Por otro lado, María Corina representa un proyecto político que promete estabilidad, seguridad jurídica y apertura a la inversión, factores que en Washington ven como la vía para reconstruir vínculos estratégicos en el hemisferio.
¿Qué viene ahora?
- Reforzamiento de la agenda internacional en Washington, con contactos regulares en la Casa Blanca, el Congreso y multilaterales.
- Un retorno controlado de María Corina Machado a Venezuela, visto como un paso necesario para la consolidación democrática y económica.
- Una transición que va más allá de elecciones: plantea desmantelar el aparato represivo, garantizar el estado de derecho y facilitar el retorno seguro de millones de migrantes venezolanos.
- La presión sobre Delcy Rodríguez para que deje de ser una pieza decorativa y deje paso a un nuevo liderazgo respaldado desde Estados Unidos.
Esta no es la narrativa oficial que escuchan en Caracas, pero desde Washington, los movimientos son claros y contundentes. El chavismo no solo pierde territorio, sino que la principal potencia define el mapa para su reemplazo. ¿Estamos ante el fin definitivo de una era en Venezuela? El desenlace depende ahora de cómo la dirigencia opositora ejecute esta ventana histórica.