Escudo de las Américas: Lula y Sheinbaum quedan al margen del nuevo orden
La Cumbre Escudo de las Américas redefine alianzas y deja a Lula y Sheinbaum fuera
Estados Unidos ha dado un golpe estratégico. Convocó a una alianza renovada contra el narcotráfico y el crimen organizado, pero excluyó a Brasil y México, los dos actores clave que ahora quedan señalados como presididos por gobiernos permisivos.
Fracaso político de Lula y Sheinbaum
Lula, con Brasil fuera de la cumbre, se confirma como aliado de regímenes autoritarios: apoya a Irán, Cuba y Venezuela, y condena operaciones decisivas como la contra el régimen de los ayatolás. Su discurso antiestadounidense y la defensa de dictaduras no representan a la potencia militar de Suramérica.
En México, Sheinbaum ve cómo Estados Unidos la ubica en el epicentro de la violencia y la impunidad de los cárteles. Trump no teme denunciar que estos grupos criminales gobiernan zonas enteras. No hay lugar para políticas de diálogo blandas: la erradicación total es la señal clara.
¿Qué cambia esta cumbre?
Ahora la agenda de Seguridad está en manos de gobiernos que demuestran compromiso efectivo, como Nayib Bukele en El Salvador, respaldado abiertamente por Trump. Argentina da pasos firmes con el respaldo financiero del FMI y la alianza en defensa con aviones supersónicos F-16, dejando atrás la influencia china.
Está claro que Estados Unidos no busca solo aliados geográficos sino socios fiables, con cooperación real y sin concesiones a la inseguridad ni a regímenes fallidos. Esto obliga a reconfigurar la política hemisférica.
¿Qué viene después?
- Brasil y México enfrentan aislamiento en el tablero regional si mantienen posturas tibias respecto al crimen y los regímenes autoritarios.
- El reforzamiento de alianzas con países como Guyana, Chile y Bolivia marca un cambio histórico: América Latina se divide en bloques claros que empujan agendas opuestas.
- EEUU volverá a exigir compromiso firme y presión real contra el narcotráfico y las amenazas ideológicas, limitando espacio para gobiernos que asisten al statu quo delictivo y antidemocrático.
La Cumbre Escudo revela un hemisferio en transformación: los sectores políticos que no garantizan seguridad y legalidad quedan automáticamente marginados. ¿Lograrán Lula y Sheinbaum adaptarse o quedarán para siempre al margen del futuro político continental?