La oposición útil que festeja el fraude y vuelve al show sin cambiar nada

El circo opositor ya arrancó y dejó claro a qué juega

Olvídese de una oposición real. El oficialismo creó un adversario a su medida, una oposición que nunca cuestionó el fraude del 28J y reconoció con rapidez el robo a la voluntad popular. Nicolás Maduro y Jorge Rodríguez lo dejaron claro el año pasado: esta oposición es funcional a sus intereses.

¿Qué pasó realmente?

Mientras quienes defendían el voto eran silenciados con miedo incluso a una palabra en WhatsApp, estos líderes opositores bailaban al ritmo impuesto desde Miraflores. Perdieron dos elecciones con abstenciones históricas cercanas al 80% y luego desaparecieron, sin asumir la derrota ni la exclusión que padecen las mayorías.

¿Y ahora qué?

Tras el 3 de enero, en medio de una supuesta transición que aún es un borrón abstracto sin elección a la vista por años, estos actores reviven al ritmo de videos, reuniones y discursos. Se ponen la camisa raída del oportunismo: buscan seguidores, defienden presos políticos como parte de la agenda, y recuerdan viejas protestas para limpiar su historia de complicidad con el fraude.

¿Para qué?

No buscan cambiar la realidad. Buscan cargos, cargos y más cargos para mantener sus estructuras famélicas. Ni son oportunos ni inteligentes. Jamás entenderán que no pueden engañar al pueblo con una “oposición” que entrega voluntades y luego quiere ocupar espacios para lucrarse.

La pregunta sigue: ¿hasta cuándo la gente seguirá viendo el mismo show sin exigir algo distinto? De verdad, deberían dejar el ridículo y, como se dice, ¡que no se note el hambre!

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