Fiebre amarilla en Venezuela: 29 casos, 2 muertes y una respuesta oficial a destiempo
Una amenaza creciente ignorada hasta casi ser demasiado tarde
Venezuela enfrenta un resurgimiento de la fiebre amarilla con 29 casos confirmados y 2 muertes, según la Academia Nacional de Medicina. Pero la reacción oficial sigue siendo lenta y limitada.
La cifra real podría ser mayor y la respuesta aún incompleta
Los reportes iniciales provinieron de la Organización Panamericana de la Salud, mientras que el Ministerio de Salud guardó silencio hasta apenas hace una semana. La exigencia de la vacuna para viajeros a estados con brotes es un anuncio tardío, que llega cuando ya se han identificado 36 casos desde junio del año pasado.
¿Por qué esto redefine la crisis sanitaria en Venezuela?
La fiebre amarilla no es un problema aislado. Es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que ya golpea a otros países en la región. Venezuela es zona endémica y tiene una cobertura de vacunación que apenas roza el 50%, muy lejos del 95% necesario para controlar un brote.
- Los estados con mayor incidencia son Aragua, Lara, Portuguesa y Barinas.
- Caracas aún no registra casos, pero el riesgo crece.
- El Ministerio de Salud activa protocolos pero sin una campaña masiva.
Qué viene: un posible agravamiento con un sistema que no está preparado
Si no se aumenta rápidamente la vacunación, la expansión del virus será inevitable. La falta de acciones contundentes pone en riesgo la salud pública y puede provocar nuevas muertes. La realidad no admite excusas: sin vacuna extendida y vigilancia efectiva, el brote seguirá fuera de control.
Esta no es solo una falla médica, sino un problema institucional con consecuencias para la seguridad sanitaria del país. ¿Cuántas vidas más deben perderse antes de priorizar la prevención?