Menéndez usa consulta popular para justificar políticas sin resultados reales

Consulta popular: ¿democracia directa o fachada sin impacto real?

Ricardo Menéndez, vicepresidente sectorial de Planificación, presentó la consulta popular del 8 de marzo como un mecanismo para evaluar las políticas públicas del país. Según él, se trata de priorizar proyectos locales a través de las llamadas Agendas Concretas de Acción (ACA), que funcionan dentro de las comunas.

Pero el problema es claro: estas «consultas» son parte de un esquema en el que las decisiones ya están guiadas desde arriba, bajo la pretensión de una participación directa que en la práctica no se traduce en mejoras tangibles para las comunidades.

¿Qué cambia esto en el escenario político?

Menéndez destaca que estas agendas refuerzan un modelo comunal sustentado en «democracia directa». Sin embargo, en realidad consolidan un control cada vez mayor del poder político sobre las comunidades bajo la excusa de planificación estratégica.

El despliegue y actualización de las ACA, además, incluyen un registro obligatorio en plataformas digitales oficiales, donde se monitorea la participación y se legitima la política del Estado sin críticas ni apertura al debate.

¿Qué viene después?

Si esta consulta popular se convierte en la herramienta para validar las políticas actuales, las comunidades seguirán siendo usadas como caja de resonancia, mientras los problemas reales —como la falta de resultados efectivos en seguridad, economía y calidad de vida— pasan inadvertidos.

La gran pregunta es: ¿acaso este mecanismo fortalecerá la democracia o servirá solamente para justificar una agenda ya decidida sin importar las consecuencias? Hasta ahora, el escenario indica lo segundo.

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