Netanyahu juega su futuro político apostando a una guerra con Irán

Netanyahu impulsa la guerra contra Irán para salvar su gobierno

A meses de las elecciones en Israel, Benjamin Netanyahu apuesta todo a la escalada contra Irán para recuperar la popularidad perdida tras el fallido ataque sorpresa de Hamas en octubre de 2023.

Luego del bombardeo conjunto entre Israel y EE.UU. que derribó al líder supremo iraní, Ali Jamenei, Netanyahu proclamó que logró «lo que se buscaba desde hace 40 años»: un golpe directo al «régimen terrorista» de Teherán. Un mensaje diseñado para fortalecer su imagen como líder firme frente a amenazas externas.

Pero la realidad política interna es distinta. Netanyahu no sólo carga con la responsabilidad por la sorpresa de Hamas, sino que enfrenta una débil bancada parlamentaria y una crisis con antiguos aliados ultraortodoxos. Además, sigue bajo proceso judicial por corrupción y busca un perdón presidencial que no es un hecho.

¿Elecciones anticipadas para salvarse?

Expertos analizan que Netanyahu adelantará las elecciones, intentando capitalizar el conflicto para consolidar su base electoral. Encuestas recientes le dan la ventaja, pero no la mayoría absoluta.

Su lema «victoria total» busca convencer a la población de que este conflicto es la solución política y militar. Sin embargo, la dureza del contexto queda clara: Hamas sigue controlando Gaza e Irán mantiene su poder incluso tras el ataque reciente.

Una apuesta peligrosa con consecuencias latentes

La estrategia de guerra puede ampliar el apoyo a Netanyahu a corto plazo. Pero los costos sociales y económicos de un conflicto prolongado pueden revertir ese efecto. La opinión pública israelí ya mostró baja tolerancia a guerras largas con muchas bajas y aumento del costo de vida.

Mientras el ejército y la población civil demuestran resistencia en múltiples frentes, la popularidad del primer ministro no avanza de la misma forma. La guerra podría ser la última oportunidad política de Netanyahu o el inicio de su caída.

Lo que viene

  • Posible convocatoria inmediata a elecciones para aprovechar el impulso militar.
  • Incremento en la presión social por el costo de una guerra prolongada.
  • Desgaste político si no se logra una victoria rápida y contundente.
  • Ampliación del conflicto regional con consecuencias imprevisibles para la seguridad de Israel.

Netanyahu está en la cuerda floja. Esta guerra podría definir no sólo su futuro, sino la estabilidad de toda la región.

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