La democracia que no ves en tu ciudad: el precio del autoritarismo local
La democracia no es solo discurso, es gestión diaria
En Venezuela y en muchas partes del mundo, la democracia ha perdido su impacto real para la gente común. No es solo culpa de los ciudadanos; los políticos también fallan al presentar la democracia como un simple principio moral, olvidando que debe traducirse en decisiones concretas que mejoren la vida diaria.
El caso de Tocuyito: expulsar a los informales no resolvió nada
Durante la alcaldía de Juan Perozo en Libertador, Carabobo, se ordenó la expulsión masiva de comerciantes informales con redadas policiales. Fue un acto autoritario, sin consulta ni debate, un intento superficial de ocultar consecuencias reales: el desempleo y la pobreza.
Meses después, los comerciantes regresaron. La medida no solo fue antidemocrática, también ineficaz. No hubo un diagnóstico ni una política integral que abordara las causas profundas del problema.
¿Por qué importa la democracia en el día a día?
Decidir sin participación ni transparencia solo profundiza los problemas. La verdadera gestión requiere:
- Análisis conjunto con comerciantes, vecinos, expertos y gremios.
- Entender que el comercio informal es reflejo de un sistema laboral que no funciona.
- Reducir la burocracia que impide formalizar emprendimientos.
- Planificación urbana que distribuya recursos y servicios de manera justa.
Sin esto, la expulsión solo maquilla la pobreza y provoca más frustración social.
La alternativa: gobiernos municipales que practiquen la democracia real
El reto es grande, pero claro: la democracia debe operar en la gestión cotidiana, no solo en debates ideológicos o discursos vacíos. Sin transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana, las decisiones autoritarias seguirán empeorando la seguridad, la economía informal y la calidad de vida.
Tocuyito hoy es un ejemplo de que esconder los problemas no los desaparece. La verdadera solución depende de una democracia que funcione de verdad, en cada calle, en cada municipio.