Venezuela pagó caro por no sembrar su petróleo: el costo real en 2026

90 años ignorando una advertencia de Uslar Pietri

En 1936, Arturo Uslar Pietri afirmó con claridad que Venezuela debía «sembrar el petróleo» para evitar una catástrofe. Hoy, en 2026, su predicción es una cruda realidad.

Qué pasó realmente

  • Producción petrolera desplomada: de más de 3 millones de barriles diarios a un estancamiento entre 800.000 y 1.000.000.
  • Fallas técnicas y falta de mantenimiento mantienen las refinerías operando en mínimos.
  • Dependencia absoluta del petróleo y desarticulación total del sector agrícola: más del 50% de los alimentos son importados.
  • El petróleo venezolano se vende con descuentos de hasta 35% debido a la baja calidad y riesgos geopolíticos.

Por qué esto cambia el escenario

Venezuela no solo agotó su recurso, también minó su capacidad productiva y cultural. La mentalidad rentista instauró una economía basada en el reparto de la renta y no en la generación de riqueza real. Esto generó:

  • Renuncia al trabajo productivo y éxodo rural masivo.
  • Un Estado dedicado al gasto corriente y bonos sociales en lugar de inversiones estratégicas en infraestructura o industria.
  • Proyectos simbólicos que no abordan la modernización científica ni financian el crédito agroindustrial necesario.

Qué viene después si no hay un cambio radical

La reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos y las licencias de Estados Unidos pueden abrir puertas. Pero sin enfocar el debate en cómo reconstruir una base productiva real, Venezuela seguirá siendo un parásito de sus recursos:

  • Vulnerabilidad constante frente a sanciones y fluctuaciones internacionales.
  • Un Estado que privilegia el consumo inmediato sobre la inversión en futuro.
  • Un país condenado a la pobreza estructural y dependencia externa, sin perspectiva de desarrollo sostenible.

Una llamada urgente a la acción

El país debe abandonar la ilusión de «lo nuestro es mental» y adoptar una perspectiva de nación interdependiente, que aproveche sus ventajas reales: recursos naturales abundantes, ubicación privilegiada, y un capital humano característico. Sin esto, ni los hijos ni los nietos tendrán futuro.

Venezuela aún puede sembrar su petróleo. Pero el tiempo para decisiones firmes es ahora.

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