Venezuela despliega 506 puntos de vacunación: ¿realmente responde la salud pública?
506 puestos de vacunación activa el gobierno en cuatro estados
El Ministerio para la Salud lanzó una campaña con 506 puntos de vacunación contra la fiebre amarilla en Aragua, Lara, Portuguesa y Barinas. La ministra Nuramy Gutiérrez dirige la estrategia concentrada en estos estados críticos.
¿Por qué esta estrategia cambia el escenario?
El discurso oficial resalta que la red ambulatoria funciona ‘integrada’, con atención extendida y tecnología de biología molecular para evitar la saturación hospitalaria. Según la viceministra Noly Fernández, la red atiende desde los primeros síntomas, realiza diagnósticos rápidos y activa la ruta de toma de muestras sin que el paciente tenga que llegar a emergencias.
Además, destacan que la experiencia en el manejo de COVID-19 sirvió para aplicar detección temprana y evitar crisis sanitarias más graves, usando jornadas vacunatorias “casa a casa” y “selva a selva” para alcanzar áreas rurales, campesinas e indígenas.
Lo que no te están contando
- Esta red ambulatoria funciona en medio de un sistema fragmentado y con falta de recursos que no todos reconocen.
- No se aborda el impacto real de años de desinversión en salud ni la incapacidad para garantizar suministro constante de vacunas más allá de este plan emergente.
- La insistencia en vacunar sin prueba previa refleja la incertidumbre sobre el control verdadero del virus en el país.
Qué podría venir después
Si esta estrategia no se convierte en una política de salud sostenible, Venezuela seguirá dependiendo de medidas parche, mientras los riesgos de brotes en comunidades vulnerables persisten. La apuesta a la tecnología molecular en centros ambulatorios es un avance, pero insuficiente ante las fallas estructurales. La pregunta clave: ¿podrá el sistema público evitar que la fiebre amarilla se convierta en un problema mayor cuando los recursos sean escasos y la gestión siga improvisando?