El gran acuerdo nacional que nadie quiere pero el país necesita
La división política nos arrastra al abismo
Hace 50 años, la nacionalización petrolera fue posible porque hubo un propósito nacional compartido. Hoy, la fragmentación política y el personalismo dominan el escenario, bloqueando cualquier avance real.
¿Qué pasó realmente?
El éxito de entonces obedeció a un acuerdo más allá de los políticos: la sociedad apoyó una visión común. Ahora, en cambio, la política está secuestrada por intereses partidistas y egos, dejando al país en un estado de desaliento permanente.
Esto cambia la forma en que debemos pensar el país
La responsabilidad no es solo de los políticos. Los ciudadanos también fallan al no exigir respuestas claras ni aportar ideas concretas. Sin participación activa y sin dejar de lado las diferencias ideológicas, será imposible avanzar.
¿Qué viene si seguimos así?
- Más inestabilidad social y económica.
- Instituciones debilitadas y espacios legales cada vez más reducidos.
- Ausencia de un liderazgo capaz de generar consenso real.
Un gran acuerdo nacional, basado en la legalidad y en el interés colectivo, no solo es necesario: es urgente. Sin él, el futuro de Venezuela será tan oscuro como el presente.