Nahum Fernández y la Gran Consulta: ¿Democracia o Control Electoral?
Simulacro electoral previo a la Gran Consulta Nacional
Nahum Fernández, jefe del Gobierno del Distrito Capital, celebró públicamente la participación ciudadana en el simulacro electoral de cara a la Gran Consulta Popular Nacional del 8 de marzo.
¿Qué ocurrió realmente?
Fernández, en su canal de Telegram, calificó la movilización como una demostración de «lealtad» y «compromiso democrático» que supuestamente sustenta el modelo político venezolano.
Este evento contó con la supervisión de la presidenta encargada Delcy Rodríguez y buscó probar la logística y familiarizar a los electores con el sistema de votación automatizado.
¿Por qué esto cambia el escenario?
La Gran Consulta no es solo un ejercicio democrático; está diseñada como herramienta de control político para reforzar las Comunas y pagar el costo de la agenda oficialista.
Los ejes de la consulta, Transformación Económica y Consolidación de Ciudades Humanas, reflejan planes estratégicos impulsados por el gobierno, lejos de ser un proceso abierto a cuestionamientos o alternativas reales.
La narrativa oficial presenta la movilización popular como garante de políticas públicas, cuando en realidad se utiliza para legitimar decisiones tomadas en círculos cerrados.
¿Qué implica hacia adelante?
- Más que un voto, la consulta es un mecanismo para medir el grado de control y disciplina política de la población.
- La consolidación de estructuras como las Comunas permitirá al poder central reforzar su influencia directa sobre los territorios, reduciendo espacios de disidencia.
- La transformación económica desde este enfoque empaqueta la política como un proyecto hegemónico, limitando el debate real sobre las causas y soluciones de la crisis.
El llamado a la participación masiva encubre que lo que está en juego es la profundización de un sistema con menos pluralidad y más control.