El 28J no fue una fecha más: La mayoría habló y fue ignorada
Diversas ONG venezolanas han lanzado una alerta clara: el 28 de julio de 2024 no puede ser ignorado ni minimizado por las autoridades ni por la comunidad internacional.
Ese día, el pueblo manifestó un mandato ciudadano contundente a favor de Edmundo González Urrutia, una realidad que el ente electoral oficial se negó a reconocer.
¿Por qué esto cambia el tablero político?
El rechazo oficial a validar ese resultado no elimina el mandato popular, sino que lo convierte en el centro del debate político. La crisis en Venezuela va mucho más allá de una elección presidencial; se requiere una renovación integral del sistema político.
- Elecciones generales abiertas para todos los niveles de gobierno.
- Restitución de derechos civiles y políticos.
- Apertura transparente del Registro Electoral para millones de venezolanos, incluyendo los que están en el exterior.
- Renovación del Consejo Nacional Electoral y observación internacional vinculante y calificada.
El régimen ha logrado consolidar una minoría política con sobrerrepresentación institucional gracias a controles y elecciones cuestionadas, que no reflejan el verdadero respaldo popular.
Una transición que no llegará por arte de magia
Las ONG subrayan que la transición democrática no se implora sino que se construye, tomando lecciones de países que superaron regímenes autoritarios, a partir de:
- Una mayoría social organizada.
- Unidad estratégica y disciplinada de las fuerzas democráticas.
- Presión nacional e internacional sostenida.
Sin unidad y disciplina, cualquier mayoría es efímera. La dispersión garantiza la permanencia del statu quo.
¿Y ahora qué sigue?
La ruta está clara: movilizar la voluntad del 28J hacia elecciones limpias y auténticas, con un acuerdo común, programa y candidaturas unificadas. No solo es posible, es necesario para evitar que la minoría siga dominando con ilegalidad y falta de transparencia.
Esta no es una invitación a esperar, es una llamada a actuar con convicción y visión realista. Venezuela necesita transformar un mandato popular histórico en poder institucional real.