ELN detiene ataques solo por elecciones en Colombia: ¿y la seguridad ciudadana?
ELN detiene ataques solo por elecciones: ¿y la seguridad después?
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció un cese al fuego unilateral que abarca desde el 7 hasta el 10 de marzo, coincidiendo exclusivamente con las elecciones legislativas del 8 de marzo en Colombia.
La guerrilla ordenó a sus combatientes suspender operaciones ofensivas contra las Fuerzas Armadas, argumentando respeto por el «libre derecho al voto». Esta medida, comunicada sin ninguna coordinación oficial con el Estado, limita sus pausas bélicas a solo tres días.
¿Qué implica esto? Que fuera de esas fechas, la amenaza y la violencia continúan siendo herramientas estratégicas para un grupo clasificado como criminal por el Estado. Esta táctica revela un cálculo político donde la seguridad ciudadana es condicionada a agendas parciales y no integrales.
El riesgo es claro: un cese tan breve no garantiza estabilidad ni protección permanente para los 41 millones de colombianos convocados a las urnas, ni para las instituciones encargadas de su resguardo.
¿El siguiente paso? Si la guerrilla mantiene esta presión limitada solo a momentos electorales, la seguridad nacional seguirá siendo un campo de batalla con pausas temporales y peligros permanentes.