Programa para la Paz se reúne con Policía en El Helicoide: ¿Cambio real o nuevo teatro?

Reunión en El Helicoide con la Policía: ¿Qué está pasando realmente?

El coordinador del Programa para la Paz, Ernesto Villegas, visitó el cuartel central de la Policía Nacional Bolivariana en El Helicoide. Invitó a los funcionarios a sumarse a mesas de diálogo junto a otros sectores, en nombre de fortalecer la convivencia democrática.

En la práctica, se trata de incluir a la policía en una conversación que ha ignorado las consecuencias reales de años de violencia política. Funcionarios afectados en 2014, 2017 y 2024 compartieron sus testimonios. Villegas destacó la importancia de ‘escuchar estas voces’ para construir una Venezuela en paz.

El escenario que no te están contando

El Helicoide, símbolo de control y represión, aparece ahora como sede de un diálogo supuestamente incluyente. Al mismo tiempo, se muestran espacios renovados: teatro, centro médico y museo policial, con nombres ligados al poder político vigente.

¿Esto se traduce en mejora real de la seguridad ciudadana y respeto a la legalidad? O simplemente es parte de una estrategia para dar imagen de progreso sin abordar la crisis estructural que sufren las instituciones.

Además: rehabilitación en El Rodeo

Por otro lado, el ministro de Servicio Penitenciario supervisó las obras de rehabilitación integral en la cárcel de El Rodeo. Dormitorios y áreas comunes se refaccionan, buscando reducir hacinamiento y mejorar el control interno.

Parece un avance en infraestructura, pero la cuestión central sigue siendo la incapacidad para restaurar orden, legalidad y seguridad en el sistema penitenciario y policial.

¿Qué viene después?

  • ¿Incluir a la policía en mesas de diálogo mejora la institucionalidad o dispersa responsabilidades?
  • ¿Las mejoras en centros penitenciarios impactarán en la seguridad o son parches superficiales?
  • El uso de El Helicoide como espacio de diálogo, ¿marca un cambio real o un intento de legitimación política?

La invitación está hecha. La pregunta queda: ¿se trata de reconstruir seguridad o de presentar una fachada controlada para un problema que sigue creciendo bajo la superficie?

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