La Internacional en Vano: El Funeral que Expuso la Derrota Ideológica
Un funeral que reveló mucho más que una despedida
En el sepelio de César Rengifo (1915-1980), pintor y dramaturgo, ocurrió algo que pocos notaron pero que revela una fractura profunda: un niño intentó cantar «La Internacional» y no hubo más voces que las suyas, desafinadas y apagadas.
Salvo tres personas, nadie recordaba la letra de un himno que fue símbolo durante décadas de una ideología que ya no conmueve ni siquiera a sus antiguos defensores. Un himno que en vez de unir, ilustró la división y el abandono en plena tumba de un hombre que vivió y murió abrazando esos ideales.
Por qué esto cambia el escenario político y cultural
César Rengifo no fue cualquier artista, sino un revolucionario cultural que plasmó en su obra un compromiso social que hoy parece una reliquia desconectada de la realidad. Su ideología, estrechamente ligada al marxismo, quedó en el pasado junto al derrumbe del socialismo real y el desplome de sus promesas.
El epicentro del problema es que sus representantes actuales están en franca decadencia: sin seguidores que recuerden las consignas, sin coherencia ni fuerza social efectiva. El último homenaje fue encabezado por «tristes camaradas» que ni siquiera dominaban el himno que su movimiento hizo famoso.
Qué puede venir después
Este escenario no solo anuncia la irrelevancia de un discurso ideológico agotado. También abre espacio para discutir qué nuevas propuestas culturales e institucionales tienen vigencia. En un país que enfrenta desafíos reales como la inseguridad y la crisis económica, aferrarse a utopías muertas es un lujo que ya no se puede permitir.
César Rengifo sigue vigente en el teatro y el arte popular, pero el campo político que él representó está en ruinas. La pregunta clave es si Venezuela contará con liderazgos capaces de construir desde la realidad, no desde consignas olvidadas y cantos desafinados.